La Enseñanza Original de Jesús Cristo

Jesus Christ

La Enseñanza Original de Jesús Cristo:


Dios el Padre

Su Evolución y Nosotros

Proceso de la Creación y Multidimensionalidad del Espacio

El Espíritu Santo

Cielo versus cielo

Infierno y Paraíso

Arrepentimiento

Jesús el Cristo

Jesús acerca de Él Mismo

Expansión del Cristianismo

Libre Albedrío

Destino

Auto-Perfección Intelectual

Sobre el Alcoholismo

¿Trabajo o Parasitismo?

Personas

Patriotismo

Lo Que Es el Hombre

Liberándose de las Enfermedades

Moral y Ética

Amor a Dios

No Roben, No Mientan, Ayuden a los Demás

Amor

Amor y Sexo

Matrimonio y Divorcio

Nudismo

Hombre y Mujer en el Camino Espiritual

«Minorías»

Compasión

Lucha contra el Ego Inferior

Monasticismo

Trabajo Meditativo


Libro impreso


El capitulo del libro “La Enseñanza Original de Jesús Cristo”
por Dr.Vladimir Antonov

Lo Que Es el Hombre

En el libro «Génesis» del Antiguo Testamento, hay una declaración de que Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza. Algunas personas, que creen que el hombre es un cuerpo, concluyeron de esto que Dios tiene la apariencia del cuerpo humano. Y ellos empezaron a dibujarlo en la forma de un anciano que se sienta en una nube.

Pero el hombre no es un cuerpo, el hombre es una conciencia, una unidad de energía que se percibe, que mora temporalmente en un cuerpo o fuera de éste. Dios también es una Conciencia.

Un hombre ordinario es una conciencia pequeña. Pero Dios es el Océano Infinito de Conciencia del universo entero.

Y la tarea de cada uno de nosotros es lograr semejanza Divina cualitativa y cuantitativa y afluir a ese Océano y unirse con Él.

Pero no es suficiente solamente volverse inteligente y grande en conciencia. Porque el hombre, enviado para su auto-desarrollo en el mundo de la materia, se acostumbra, incluso cuando no tiene un cuerpo, a vivir en dimensiones espaciales densas. Y estas dimensiones están tan lejos de Dios el Padre que a Él, ni siquiera puede vérselo desde allí. Incluso estando en la forma incorpórea, como un espíritu, uno no puede entrar en los mundos espaciales más sutiles; y las personas-espíritus que están muy lejos de la Perfección pueden saber algo de Dios, pero nunca Lo han visto o Lo han experimentado.

Para conocer al Creador hay que volverse:

a) Desarrollado intelectualmente para saber a dónde y cómo ir a Dios, tomando en cuenta que el Camino a la Morada del Creador es mucho más difícil que cualquier camino en la Tierra.

b) Éticamente perfecto para que Dios le permita acercársele, de otro modo Él no lo permite.

c) Fuerte, porque uno necesita un gran poder y vitalidad para moverse de un eon a otro; en este caso, no se trata del poder del cuerpo, sino del poder de la conciencia. Es más, la conciencia tiene que aprender a residir en el estado de sutileza del Creador. El desarrollo del poder grosero de la conciencia significa moverse en la dirección opuesta al Creador.

La tarea de llegar a conocer las dimensiones espaciales sutiles se facilita gracias a la estructura multidimensional del organismo humano (no del cuerpo, sino del organismo); un cuerpo material es sólo uno de los estratos del organismo. Uno puede decir que cada humano está representado potencialmente en todos los mundos sutiles. Pero esto no es lo que los ocultistas describen en sus libros; y no tiene ningún sentido prestar atención a los nombres que ellos inventaron para varios «cuerpos» no materiales que cada humano tiene según se alega.

Pero el Espíritu Santo (1 Corintios 6:19), así como Dios el Padre (1 Corintios 3:16-17), en realidad «moran en nosotros», estando en la profundidad multidimensional directamente debajo de nuestros cuerpos; Jesús dijo: «El Reino de Dios está dentro de ustedes» (Lucas 17:21). Y parece que es necesario sólo «zambullirse». Pero para hacer esto, la mayoría de las personas necesita años o incluso muchas encarnaciones.

Nosotros ya hemos discutido los métodos del refinamiento de conciencia. Empieza con la corrección de la esfera emocional: librarse de las emociones groseras y cultivar las sutiles. Después uno tiene que limpiar y desarrollar el corazón espiritual y otras estructuras del organismo. Y después de esto, el trabajo fuera del cuerpo material puede empezar.

La parte más importante del organismo humano es «la raíz» (Romanos 11:16, 18). Es un «eslabón de enlace» entre el chakra anahata dentro de un cuerpo humano y la Morada del Creador. Explorando gradualmente esta estructura del organismo y el espacio multidimensional alrededor de ésta, nos encontramos con el hecho de que cada uno de nosotros, siendo encarnado, tiene algún tipo de «carcasa» multidimensional, la cual tenemos que llenar en el proceso de Auto-realización (Dios realización) con la conciencia que crece del chakra anahata. Sólo después de la realización de lo antedicho, uno consigue la posibilidad no sólo de entrar en la Morada del Creador por un tiempo, sino también el lograr establecerse en ésta en Unión con Él.

Ahora es posible entender lo que fue dicho sobre la imagen y semejanza del hombre a Dios en el Antiguo Testamento: el organismo humano, debido a su naturaleza multidimensional, representa un modelo pequeño del Absoluto multidimensional universal.

Y el organismo humano tiene una particularidad notable: las energías que recibe desde afuera (del alimento material, en primer lugar) no sólo pueden usarse para el apoyo de las funciones vitales del cuerpo, sino que también para el crecimiento de la conciencia. Gracias a esto, la conciencia puede crecer como los músculos crecen debido a los componentes materiales del alimento.

Notemos que los músculos que trabajan crecen. Y al contrario, los que no trabajan se atrofian. Es lo mismo con la conciencia: ella crece en esa dimensión espacial donde funciona (siempre y cuando no se debilite debido a emociones negativas dominantes o por prolongadas enfermedades agotadoras). El trabajo especial dirigido al refinamiento, a la liberación de ataduras a lo material y al crecimiento de la conciencia se llama meditación.

Todos los procesos de transfiguración y desarrollo de una conciencia individual son posibles sólo en el estado encarnado, porque es a través de los órganos del cuerpo que conseguimos la energía necesaria para estos procesos. En otras palabras, el organismo es un tipo de fábrica que transforma la energía, contenida en la materia del alimento, en la energía de la conciencia.

Quiero enfatizar que el crecimiento de la conciencia puede ser correcto o incorrecto. Lo último pasa cuando la conciencia crece en las dimensiones espaciales groseras. Y este proceso depende de nuestra comprensión de los principios y metas de nuestras vidas, del nivel de limpieza de los vicios, de la manera de comunicación con otras personas, de la adecuación de los métodos de trabajo espiritual que usamos e incluso de lo que comemos.

Como resultado del trabajo correcto en el desarrollo de la conciencia, uno «nace» sucesivamente en cada una de las dimensiones espaciales sutiles y «madura» allí. Esto es lo que Jesús trataba de conversar con Nicodemo (Juan 3:3,5-7): el que «nace» en la Morada del Padre, y después logra «madurar» allí durante el tiempo de encarnación, se vuelve Consustancial con el Padre. Jesús dijo lo siguiente: «(…) El que no nace en lo alto, no puede ver el Reino de Dios. (…) En verdad te digo: el que no nace en el elemento del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido en el Espíritu, el Espíritu es». Pero los traductores no entendieron esta declaración, la tradujeron según su comprensión, y se hizo casi imposible entender lo que Jesús quiso decir.

 

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Véase también:


El Evangelio
de Felipe

¡Bienaventurados los
de limpio corazón!

Práctica del Hesicasmo Moderno

Revelaciones

La Revelación Verdadera del Apóstol Juan,
el Evangelista


Jesús Cristo
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