La Enseñanza Original de Jesús Cristo

Jesus Christ

La Enseñanza Original de Jesús Cristo:


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Proceso de la Creación y Multidimensionalidad del Espacio

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Cielo versus cielo

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Jesús Cristo

Jesús acerca de Él Mismo

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Nudismo

Hombre y Mujer en el Camino Espiritual

“Minorías”

Compasión

Lucha contra el Ego Inferior

Monasticismo

Trabajo Meditativo


Libro impreso


El capitulo del libro “La Enseñanza Original de Jesús Cristo”
por Dr.Vladimir Antonov

Liberándose de las Enfermedades

Todas nuestras enfermedades son nuestra propia culpa. Estas enfermedades pueden ser el resultado de varias razones creadas por nosotros.

El abandono del cuidado del cuerpo es una de ellas. Dijo Jesús: “¿Por qué lavan el interior de la copa y no entienden que Él Quien hizo el interior también hizo el exterior?” (El Evangelio de Tomás, 89). La falta de conocimiento médico básico, el abandono de las reglas simples de higiene corporal, el fumar, la borrachera, la nutrición con cadáveres de animales a pesar de los consejos de Jesús (más detalles sobre esto ver abajo): todas estas son razones de enfermedades.

Simplemente el lavar el cuerpo con jabón todas las mañanas ayuda a que el estado de todo el organismo sea mejor, más saludable.

Si uno deja de comer cuerpos de animales muertos, permite librarse de muchas enfermedades del sistema digestivo, vascular y nervioso, porque el organismo deja de contaminarse con sales de ácido úrico y con energías malas que permanecen en los cadáveres de los animales a partir de su muerte.

Hay también enfermedades congénitas, enfermedades causadas por traumatismos o accidentes, enfermedades infecciosas, enfermedades oncológicas y otras que aparecen no como consecuencia de la culpa del enfermo. Pero esto es solamente una impresión aparente: uno siempre puede encontrar la racionalidad objetiva de estos casos al investigarlos. Por ejemplo, Dios decidió detener a una persona en alguna de sus actividades para hacerla pensar, para dirigirla a estudiar las razones y mecanismos de su enfermedad desde el punto de vista médico, ampliando el horizonte, desarrollando el intelecto. O fue necesario mostrarle al que mutiló a alguien en la vida pasada como es ser un inválido o un mutilado.

Existen casos en los que una persona se enferma con el fin de encontrar a alguien y a través de esto recibir el despertar espiritual de él.

Existen también las enfermedades puramente de naturaleza energética, por ejemplo, como resultado de una incompatibilidad energética con un(a) compañero(a) sexual, o debido a las cualidades diabólicas de algunos de los miembros familiares o colegas de trabajo. A veces uno debe tomar esto como señales de Dios para hacer un cambio drástico en la situación de la vida: cambiar de domicilio, de trabajo, etc.

También una enfermedad puede llevar a contactos útiles con sanadores. Y ciertamente muchas personas recibieron el despertar espiritual de ellos.

Con la ayuda de enfermedades duras, Dios hizo que muchas personas se volvieran a Él; cuando dirigirse hacia Él era la única esperanza para el alivio. Algunos de ellos fueron sanados poco después de eso, otros mejoraron el destino para la encarnación futura, escogiendo una dirección de atención hacia Él. En ambos casos fue bueno. Sin embargo, habría sido mejor, si ellos lo hubiesen hecho, voluntariamente, sin la enfermedad.

Jesús y Sus discípulos realizaron milagros de curación con dos propósitos: 1) mostrar a las personas los hechos de los milagros y despertarlas por medio de éstos a los esfuerzos espirituales personales y 2) atraer la atención de las personas al sanador y hacer que lo escuchen.

Jesús dijo, dirigiéndose al Padre: “…Tu Hijo también Te glorificará a Ti, porque Tú le has dado autoridad sobre toda la carne…” (Juan 17:1-2). Y dirigiéndose a las personas: “El Padre Que mora en Mí, es Él Que hace las obras. Creedme que Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mí” (Juan 14:10-11).

Sin embargo, la situación para las personas sanadas no siempre es simple: muchos de ellos recibieron la curación gratis. Y en este caso, la curación se les dio “por anticipado”. Si usted quiere cambiar su vida, en buena hora, y si no quiere, la situación puede ponerse aún peor. Así, a algunos de los sanados Jesús les dijo: “Hija, reconfórtate; tu fe te ha salvado” (Mateo 9:22), pero a otros: “Mira, has sido sanado. No peques más para que no te venga una cosa peor” (Juan 5:14).

Muchas curaciones realizadas por Jesús y los apóstoles estuvieron relacionadas con exorcizar los demonios (Mateo 8:16; 8:28-34; 9:32-34, etc.). Con relación a esto, tiene sentido discutir qué son los demonios.

Los demonios y diablos son habitantes del infierno. Ellos pueden ser —según sus encarnaciones anteriores— personas o animales de varias especies biológicas: monos, cocodrilos, perros, conejos, ranas, etc. Todos ellos están asociados por el hecho de que durante la última encarnación disfrutaron haciendo daño a otras criaturas, desarrollaron las habilidades correspondientes y cayeron como resultado de esto en el infierno. En este estado ellos son usados por Dios para corregir a las personas encarnadas.

Los diablos son energéticamente más poderosos que los demonios. Ellos pueden ser personas que se desarrollaron “con éxito” en magias negras o son víctimas de instructores de métodos esotéricos perniciosamente imprudentes, semejantes a los que yo describí en los libros [1, 6, 7].

Los demonios y diablos pueden verse (con clarividencia) normalmente en la apariencia que ellos tenían en la última encarnación o en la forma de un coágulo de energía negra, semejante a una ameba, moviéndose o inmóvil, ubicado en algún órgano del cuerpo. A veces ellos pueden tomar otra apariencia.

Normalmente los demonios intentan evitar la influencia del sanador dirigida hacia ellos: primero moviéndose dentro del cuerpo de la persona poseída e intentando esconderse en alguna parte, y después “se rinden” y dejan el cuerpo.

A veces un sanador se encuentra con un espíritu-diablo especialmente fuerte con gran resistencia y no todo sanador puede soportarlo.

También ocurre que los demonios pasan al cuerpo del sanador si el paciente no merecía la sanación, pero el sanador (sin aprobación de Dios) quiso ayudar a esa persona muchísimo. Esto se llama “tomar el destino ajeno (karma) sobre sí mismo”. En tal caso el sanador tiene que sanarse a sí mismo.

Es importante entender que los demonios y diablos no entran en los cuerpos de las personas por su propia voluntad: son enviados por Dios. Y de ninguna otra manera, sólo por Su Voluntad ellos dejan el cuerpo de los posesos. Pero para esto uno tiene que tomar decisiones correctas en el caso de estar enfermo.

Una cura usual de los demonios y diablos que la ortodoxia rusa ofrece a tales personas así poseídas es el exorcismo. Éste es un ritual especial en el cual un sacerdote dirige su odio a los demonios y recita oraciones e incluye oraciones-condenaciones especiales. Estas batallas mágicas parecen muy impresionantes: tanto los demonios como los posesos se sienten mal, los demonios se manifiestan a través de los cuerpos de los posesos llorando, dando calambres; el templo se llena de ladridos, chillidos, palabras obscenas vomitadas por voces groseras de varón desde los cuerpos femeninos…

Pero aunque los demonios salen de los cuerpos de los posesos, ellos regresan pronto, porque los posesos no tomaron ninguna decisión correcta. Jesús dijo sobre esto lo siguiente: “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, él camina… buscando reposo y no lo encuentra. Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la encuentra vacía (para entrar de nuevo)…; entonces… toma consigo siete otros espíritus peores que él, y entrando, moran allí. Y el último estado de ese hombre resulta peor que el primero” (Mateo 12:43-45).

¿Qué debería hacer el poseso para sanarse a sí mismo?

En primer lugar no odiar y no temer, porque las energías de las emociones humanas groseras son agradables y atractivas para los habitantes del infierno. Ellos provocan tales emociones en las personas para disfrutar después sus estados infernales.

Jesús dijo: “…Este género no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21), es decir, con sus propios esfuerzos, con auto-restricciones en los placeres “terrenales” y dirigiendo la atención hacia Dios. Debo notar que el arrepentimiento es una parte importante del ayuno.

Por ejemplo, es posible que aquellos que torturan ahora al poseso hayan muerto dolorosamente debido a esta persona.

En cada caso, todos los principios éticos que Jesús enseñó no sólo son válidos para los seres encarnados, sino también para los no encarnados. Y si el poseso realizara el trabajo necesario de arrepentimiento, entonces los espíritus-poseedores (los demonios o diablos) pueden ser persuadidos a trasladarse a algún otro lugar agradable para ellos. Por ejemplo, a un cocodrilo, uno puede dibujar un cuadro imaginario sobre que tan bueno es vivir en un río con otros cocodrilos, y que él puede encarnar allí y volverse un lindo pequeño bebé cocodrilo de nuevo. Si los poseedores son perros malos, entonces uno puede dirigirlos a un matadero, dibujando para ellos sus “atractivos”. Pueden dirigir a las ranas a un atractivo pantano lleno de ranas… Todo esto no es una fantasía, sino mi experiencia personal de curación exitosa.

La solución principal para evitar la influencia de habitantes del infierno es trasladarse con la mayor parte de la conciencia a las dimensiones espaciales más altas, es decir, ejecutar en ellas un “nuevo nacimiento” y continuar creciendo allí. Los habitantes del infierno no pueden entrar en estos eones. Y por supuesto, no debemos pecar, para no forzar a Dios a causarnos nuevos problemas.

“Aquellos que se han vestido de la luz perfecta, los poderes (del infierno) no ven y no pueden capturarlos” (El Evangelio de Felipe, 77).

“Con frecuencia vienen algunos y dicen: ‘Nosotros somos creyentes’ para librarse de espíritus inmundos y demonios. Pero si ellos hubieran tenido el Espíritu Santo, ningún espíritu inmundo se les habría adherido” (El Evangelio de Felipe, 61).

“…Hay un milagro el cual es posible para (cualquier) hombre lograr. Es cuando, lleno de una creencia sincera, él decide desarraigar… todos los pensamientos malos, y para lograr el Propósito, él abandona los caminos de la iniquidad” (La Vida de San Issa, 11:8).

 

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Véase también:


¿Qué Es el
Cristianismo?

¿Qué Es
Hesiquiasmo?


Jesús Cristo
calendario


En inglés:


The Gospel
of Philip

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