La Enseñanza Original de Jesús Cristo

Jesus Christ

La Enseñanza Original de Jesús Cristo:


Dios el Padre

Su Evolución y Nosotros

Proceso de la Creación y Multidimensionalidad del Espacio

El Espíritu Santo

Cielo versus cielo

Infierno y Paraíso

Arrepentimiento

Jesús Cristo

Jesús acerca de Él Mismo

Expansión del Cristianismo

Libre Albedrío

Destino

Auto-Perfección Intelectual

Sobre el Alcoholismo

¿Trabajo o Parasitismo?

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Patriotismo

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Liberándose de las Enfermedades

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No Roben, No Mientan, Ayuden a los Demás

Amor

Amor y Sexo

Matrimonio y Divorcio

Nudismo

Hombre y Mujer en el Camino Espiritual

“Minorías”

Compasión

Lucha contra el Ego Inferior

Monasticismo

Trabajo Meditativo


Libro impreso


El capitulo del libro “La Enseñanza Original de Jesús Cristo”
por Dr.Vladimir Antonov

Arrepentimiento

Juan el Bautista empezó sus homilías, predicando la necesidad de purificarse a sí mismo a través del arrepentimiento (Mateo 3:2,6). Era algo nuevo para su público: en aquel tiempo los judíos tenían una forma muy peculiar de la “liberación de los pecados”. Una vez al año, en tiempo de Pascua, ellos transportaban simbólicamente sus pecados a los corderos, mataban a estos corderos-“pecadores”, como una “ofrenda a Dios”, y después de eso, comían sus cuerpos muertos. Obviamente, este tipo de absurdo sólo aumentaba su culpabilidad ante los ojos de Dios.

No, los pecados de uno no pueden ser transportados a nadie. Sólo la persona misma puede lavarlos con arrepentimiento sincero.

Exactamente el arrepentimiento, que sigue a un auto-análisis intelectual, es el purificador principal de alma.

Dios constantemente nos “pastorea” como a Sus ovejas (alegoría que fue usada a menudo por Jesús). Él quiere que nos perfeccionemos, para que lleguemos a ser dignos de enriquecerlo. Esto constituye Su Vida, éste es el propósito de crear mundos materiales. Y Él nunca nos abandonará, no importa si queremos saber de Él o no, si lo amamos o no, si nos esforzamos por llegar a ser perfectos y unirnos a Él o no.

Acercándose a Él a través de hacer esfuerzos de auto-perfeccionamiento, le trae a uno verdadera Beatitud. Particularmente “agudos” son los primeros contactos con la Conciencia Divina. Períodos más y más largos de estar en Unión con Él traen la Beatitud verdadera aún Más Alta. ¡Éste es el más grande premio por el progreso en el Camino espiritual!

Pero si nosotros no obedecemos Su Voluntad, si andamos en la dirección opuesta, nos condenamos nosotros mismos a sufrimientos. Estos sufrimientos son un “premio” por la desobediencia.

Y la primera cosa que podemos hacer para librarnos de los sufrimientos es arrepentirnos.

Pero los neófitos en religión (para quienes Dios no es una Realidad Viviente, sino la abstracción) naturalmente pueden preguntar: ¿cómo debemos arrepentirnos?

Por ejemplo, la iglesia católica y la iglesia ortodoxa rusa insisten en que uno puede arrepentirse solamente delante de un sacerdote. Y sólo por medio de él uno puede conseguir una “absolución de los pecados”.

Pero la verdad es que no hay ninguna “absolución de pecados” cualquiera que sea. Es un enfoque completamente equivocado del problema. El problema de arrepentimiento tiene que ser considerado más en serio: cómo librarse de los vicios, no cómo pedir perdón. Por consiguiente, el mecanismo de arrepentimiento tiene que ser diferente. El anteriormente expresado rito de la iglesia es apropiado solamente para los niños, principiantes y adultos poco inteligentes.

En algunas iglesias protestantes el trabajo penitente está mucho mejor organizado. Después de una preparación necesaria, los creyentes se arrepienten ante el Dios Viviente, sin intermediarios. La solemnidad de la situación y el apoyo de la congregación entera contribuyen a la intensidad de la emoción de arrepentimiento.

Pero no todas las personas tienen acceso a tales comunidades o a consejeros espirituales verdaderamente sabios que pueden explicar de qué uno tiene que arrepentirse y cómo arrepentirse. Por consiguiente, permítannos discutir el esquema básico del trabajo penitencial independiente.

Primero, uno tiene que comprender las cuestiones fundamentales de filosofía religiosa: lo que es Dios, lo que es la Evolución, lo que es el propósito de nuestras vidas y de todos los seres encarnados. De esto queda absolutamente claro por qué hay que trabajar en uno mismo, a qué ideal debe aspirar, qué cualidades cultivar en sí mismo y de cuáles deshacerse, lo que es un verdadero vicio y lo que sólo es considerado como tal por las personas, pero no por Dios. Para este propósito es bueno empezar a estudiar las palabras de Jesús Mismo y aprender a distinguirlas de lo que las personas han fantaseado en el asunto del cristianismo. “…Aprended de Mí…” (Mateo 11:29), dijo Jesús.

En los sermones de algunos sacerdotes ortodoxos uno puede oír la declaración de que los “Diez Mandamientos” que Dios dio a las personas a través de Moisés son “los mandamientos de Jesús Cristo”. Si usted se encuentra con semejantes sacerdotes, apártese de ellos: ellos no entendieron absolutamente nada, pero tratan de enseñar a los demás.

En realidad Jesús Cristo dio una Enseñanza sobre Dios y el Camino hacia Él, la que es mucho más profunda que el Antiguo Testamento entero y consiste en decenas de los preceptos-mandamientos.

Y una cosa más, si alguien piensa que está bien como está y no hay ninguna razón para cambiarse, entonces esta persona está tan lejos del trabajo espiritual, que no tiene incluso la más leve idea sobre este trabajo. Porque todos —principiantes y adeptos altamente avanzados— pueden encontrar posibilidades para el mejoramiento de sí mismo en la Enseñanza de Jesús Cristo.

Ahora permítannos discutir el auto-análisis. Lo que las personas llaman pecados no es el punto principal. Los pecados son nada más que manifestaciones de nuestros vicios, los rasgos del carácter, las cualidades de alma. Los pecados ayudan a reconocer los vicios, pero son los vicios contra los que uno tiene que luchar, no los pecados. Y éste no es un trabajo de un día. Remodelar el alma, limpiándola de malas cualidades e instalar las buenas, requiere de años de arduos esfuerzos.

Para discernir mejor un vicio particular en sí mismo, sería útil rastrear todas las manifestaciones de este vicio que ocurrieron en el pasado, todos los pecados de esta línea hasta la niñez. Y cuando este trabajo esté cumplido, Dios podrá darle a uno la oportunidad para mirar en sus vidas pasadas, para ver las raíces de los vicios que se originaron allí.

El proceso de revelar vicios y recordar pecados específicos tiene que ser acompañado con el arrepentimiento emocional sincero.

Pero si en este proceso usted sufre emocionalmente de auto-compasión por miedo a causa del castigo futuro, usted está en el camino equivocado.

Uno no tiene que sentir compasión por sí mismo, sino por las víctimas de uno: todos aquellos a quienes se hizo sufrir física o emocionalmente. Y después hay que repasar con conciencia a través de cada situación, pero esta vez de una manera correcta.

Si es posible reparar la culpa de alguna manera —incluso parcialmente— uno debe hacerlo ciertamente. Si una persona pide el perdón de Dios, mientras ignora una posibilidad existente de reparar su culpa, no puede esperar un resultado positivo, porque tal arrepentimiento no es sincero.

No hay ningún substituto para el trabajo penitencial. Esperar que uno pueda librarse de vicios a través de practicar la meditación y varios métodos “catárticos” es un error. Incluso proporcionarle a una persona la posibilidad de entrar en los eones del Espíritu Santo y experimentar el Abrazo del Creador, no quema los vicios. Ellos permanecen y siguen manifestándose. Esta declaración no es una suposición, sino un hecho.

Por eso, aconsejo que ustedes se aparten de tales “innovaciones” como el método de “gritar” los vicios de uno (todo lo que se necesita es sólo gritar ruidosamente, groseramente y durante mucho tiempo, mejor en compañía de socios) y de tales métodos feos de “librarse de los vicios” como la siguiente invención de un “padre” ruso ortodoxo (antes de la perestroika, él era un instructor en un comité de un partido comunista regional); él predicaba: “¡Maten a las arañas! ¡Ustedes tendrán 40 pecados absueltos por cada araña que maten!”. Es mejor apartarse de tales tontos para no convertirse en el ciego conducido por el ciego (Mateo 15:14).

Haciendo un resumen de este capitulo y de los capítulos anteriores, quiero repetir las conclusiones principales:

En el infierno no terrestre las personas caen no como resultado de fechorías específicas, sino debido al hábito, formado en la Tierra, de estar en los estados infernales de la conciencia. Las fechorías que violan el principio de no causar daño innecesario a otros seres vivientes predeterminan un infierno terrenal futuro.

El primer e indispensable método para salvarse a sí mismo del infierno futuro es el arrepentimiento: es decir, hay que encontrar en uno mismo los vicios que causan los errores éticos (pecados) y después sigue el arrepentimiento, la base de éste es la empatía con las víctimas de sus pecados.

El propósito del arrepentimiento no es pedir perdón para sí mismo, sino liberarse de los vicios.

La segunda dirección al comienzo del trabajo espiritual es el refinamiento de la conciencia. Empieza con la corrección de la esfera emocional: refrenando las emociones negativas-groseras y fomentando las sutiles-positivas, acostumbrándose a sí mismo a los estados de conciencia paradisíacos en lugar de los infernales.

 

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Véase también:


El Evangelio
de Felipe

¡Bienaventurados los
de limpio corazón!

¿Qué Es el
Cristianismo?

¿Qué Es el
Hesicasmo?

Pensamientos más importantes de «Filokalia»

Revelaciones

La Revelación Verdadera del Apóstol Juan,
el Evangelista


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