Las Enseñanzas originales
de Jesús el Cristo

Jesus Christ

Las Enseñanzas originales de Jesús el Cristo:


Dios Padre

Su Evolución y nosotros

Proceso de la creación. Multidimensionalidad del espacio

Espíritu Santo

Cielo físico y los Cielos

Infierno y paraíso

Arrepentimiento

Jesús el Cristo

Jesús sobre Sí Mismo

Expansión del cristianismo

Libre albedrío

Destino

Autoperfeccionamiento intelectual

Sobre el alcoholismo

¿Trabajo o parasitismo?

Personas

Patriotismo

Qué es el hombre

Liberación de las enfermedades

Moral y Ética

Amor a Dios

No roben, no mientan, ayuden a los demás

Amor

Amor y sexo

Matrimonio y divorcio

Nudismo

Varón y mujer en el Camino espiritual

«Minorías»

Compasión

Lucha contra el «yo» inferior

Monacato

Trabajo meditativo


Libro impreso


El capitulo del libro “Las Enseñanzas originales de Jesús el Cristo”
por Dr.Vladimir Antonov

Amor

Los dos principales postulados de las Enseñanzas de Jesús son:

El Teocentrismo, que implica no percibirse a sí mismo o a alguien más, sino a Dios como el Fundamento principal del universo, como la Meta y el Significado de la existencia de todo, dedicando la propia vida a Él, preparándose y esforzándose para la Unión con Él y ayudando a los demás en este Camino.

Lo segundo es la preparación de uno mismo para la realización del primer punto a través del desarrollo del amor emocional principalmente en las relaciones con otras personas. Cuando este amor esté desarrollado, podrá dirigirse a Dios Padre, lo que asegurará el rápido acercamiento y Unión con Él.

Es muy importante entender que la Unión con el Padre es la Unión con Él en el amor, porque Él Mismo es Amor, el estado de Amor. Por eso nosotros también debemos transformarnos en Amor para que esta Unión sea posible.

El grado de transformación de uno mismo (como una conciencia) en energía de amor emocional (a condición de que uno también posea la sabiduría y haya desarrollado la conciencia cualitativamente) es el índice del propio progreso espiritual. (Por el contrario, la austeridad y la severidad emocional de muchos «pastores» es una indicación de lo contrario).

El amor no es pensar sobre las buenas acciones ni tampoco hacer lo que creemos que son buenas acciones.

El amor es una emoción, un estado emocional de la energía de la conciencia.

Si alguien se propone como objetivo realizar actos de amor, pero no es capaz de amar cordialmente, esto a menudo se traduce en un absurdo y lleva a la imposición egocéntrica y testaruda de sí mismo, a la violencia hacia los otros e incluso a la indignación por sus reacciones cuando uno piensa: «ellos no entienden mi amor», «no quieren aceptar mis cuidados»…

El verdadero amor es incompatible con la violencia (a excepción de algunos casos en los cuales uno debe proteger a alguien de la violencia, a veces sacrificándose a uno mismo, y algunas situaciones de educación de los niños y de corrección de la conducta de los dementes); en caso contrario, no será amor, sino la violación. Y ninguna persona normal quiere esto.

Las emociones desenfrenadas de la pasión sexual tampoco son el verdadero amor. Ésta es una pasión, no amor.

Y, por supuesto, el amor no es la mera técnica de alcanzar la satisfacción sexual.

El verdadero amor consiste en las emociones que se originan en el corazón espiritual, y los actos del verdadero amor son los que se hacen —bajo el control del intelecto— sobre la base de estas emociones.

Las emociones no son un resultado de la actividad del cerebro, como los «materialistas» enseñaban, sino que son estados de la conciencia y se originan en órganos energéticos especiales de la conciencia, y no del cuerpo.

El cerebro, de hecho, reacciona a los estados emocionales cambiando su actividad bioeléctrica, porque a través del cerebro, la conciencia actúa recíprocamente con el cuerpo. Por ejemplo, bajo ciertas emociones, la presión de la sangre y el semblante cambian y también aparece la sudoración. Pero éstas no son emociones, pese a que tales aserciones aparezcan en los libros de fisiología escritos por los «materialistas», sino que son simplemente reacciones del cuerpo a los estados emocionales de la conciencia comunicados a través del cerebro.

En el organismo humano multidimensional, hay centros energéticos especiales (llamados chakras o dantianes), responsables de regular los estados de conciencia.

Por ejemplo, la actividad mental es responsabilidad de los chakras de la cabeza. Las emociones de ansiedad y enojo se originan en la estructura energética (chakra) de la parte superior del abdomen, mientras que las emociones de amor, en el corazón espiritual, que se localiza en la caja torácica y que ocupa (si está desarrollado) casi todo su volumen.

La «apertura» del corazón espiritual es el punto fundamental en la fase inicial del autoperfeccionamiento, porque le permite a una persona experimentar por primera vez (para la mayoría de ellas) qué es el amor, y no sólo hablar de éste. Sólo después de conocerlo, podremos entender «en qué idioma» debemos hablar con Dios y con aquellos que están cerca de Él. Sólo después de ese momento, seremos capaces de encontrar armonía con el mundo circundante de la naturaleza viva y con las personas. Y sólo después, lo que se denomina «espiritualidad» podrá surgir en nosotros; sin esto no hay ningún Camino espiritual.

En la antigüedad, dentro del movimiento cristiano, se desarrolló un método llamado «oración de Jesús»* para «abrir» el corazón espiritual. Algunos buscadores lograron el debido resultado con la ayuda de este método [46]. Sin embargo, su efectividad era baja por la falta de un conocimiento completo acerca de la naturaleza de la conciencia y de la estructura del organismo humano. Por consiguiente, sólo unos pocos entre aquellos que practicaron la oración de Jesús lograron el éxito a través de ésta, y sólo lo alcanzaron después de años de trabajo con este método.

En cambio ahora, poseyendo el conocimiento y practicando los métodos pertinentes, uno puede lograr el resultado en pocas clases [7,14].

Sobre el amor cordial, Jesús y los apóstoles dijeron lo siguiente:

«¡Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios!» (Mateo 5:8)

«Entren en su templo, en su corazón, ilumínenlo con pensamientos buenos, con la paciencia y la confianza inquebrantable que ustedes deben tener en su Padre.

»Sus vasos sagrados son sus manos y ojos. ¡Piensen! Y hagan lo que es agradable para Dios, porque haciendo el bien a su prójimo, ustedes cumplen un rito que embellece el templo cuyo Dueño es Aquel Que les dio vida.

»Si ustedes tienen intención de realizar obras de bondad o amor, ¡háganlas con un corazón generoso y no permitan que sus acciones sean gobernadas por cálculos o la esperanza de sacar provecho!» (La Vida de San Issa, 9:12,13,16)

«¡Nuestras bocas están abiertas a ustedes, (…) nuestros corazones están ensanchados!» (2 Corintios 6:11)

«¡Que cada uno se preocupe no sólo de sí mismo sino también de los demás!» (Filipenses 2:4)

«Un mandamiento nuevo les doy: ¡Que se amen los unos a los otros! ¡Así como Yo los he amado, ámense también unos a otros!» (Juan 13:34)

«¡Sobre todo, tengan un amor profundo los unos por los otros, porque el amor cubre multitud de pecados!» (1 Pedro 4:8)

«Si alguien dice: “¡Yo amo a Dios!”, pero odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a Quien no ve?» (1 Juan 4:20)

«¡Amados! ¡Amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios! (…) ¡Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor!» (1 Juan 4:7-8)

«¡Amados! Si Dios nos amó así, nosotros también debemos amarnos unos a otros (…). ¡Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros, y Su Amor perfecto está en nosotros!» (1 Juan 4:11-12)

«(…) ¡Dios es Amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios está en esa persona!» (1 Juan 4:16)

«¡No deban nada a nadie, salvo el amor! (…)» (Romanos 13:8)

«Si yo hablo en lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, soy como metal resonante (…). Y si tengo el don de profecía y sé todos los misterios y tengo todo el conocimiento y toda la fe, tal que puedo trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy. Y si doy todos mis bienes para alimentar a los pobres y entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.

»El amor es paciente y bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso; no se comporta con rudeza. No es egoísta. No se irrita. No guarda rencor. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. El amor cubre calladamente todas las cosas, siempre mantiene la confianza, confía (en Dios) en todas las cosas, soporta todas las cosas. El amor jamás dejará de existir, aunque las profecías se acaben y las lenguas cesen (…)» (1 Corintios 13:1-8).

«¡Amen a sus enemigos, bendigan a quienes los maldicen, hagan bien a quienes los odian y oren por quienes los ultrajan y los persiguen! (…)» (Mateo 5:44)

«(…) Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? (…)» (Mateo 5:46)

«(…) Si tienen amarga envidia y carácter pendenciero (en lugar de amor) (…), no se jacten ni mientan contra la verdad. Esta “sabiduría” no es la que viene de lo alto, sino que (…) es diabólica» (Santiago 3:14-15).

«¡Quien dice que está en la luz y odia a su hermano está todavía en la oscuridad!» (1 Juan 2:9)

«¡Que el amor sea sincero! ¡Aléjense del mal, apéguense al bien! ¡Ámense fraternalmente unos a otros con ternura! (…)» (Romanos 12:9-10)

«¡Amarás a tu prójimo como a ti mismo! (…)» (Mateo 22:39)

«¡Ama a tu hermano! (…) ¡Cuídalo como a la pupila de tu ojo!» (El Evangelio de Tomás, 25)

«(…) ¡Que Mi alegría esté en ustedes, y que su alegría sea perfecta! Éste es Mi mandamiento: ¡Que se amen los unos a los otros, como Yo los he amado!» (Juan 15:11-12)

«Esto les mando: ¡Que se amen los unos a los otros!» (Juan 15:17)

 

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Véase también:


El Evangelio
de Felipe

¡Bienaventurados los
de limpio corazón!

Práctica del Hesicasmo Moderno

Revelaciones

La Revelación Verdadera del Apóstol Juan,
el Evangelista


Jesús Cristo
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