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El capitulo del libro “La Enseñanza Original de Jesús Cristo” por Dr.Vladimir Antonov
Amor y Sexo
Nosotros ya hemos hablado sobre las diferencias entre las personas dependiendo de su edad psicogenética y el avance en el desarrollo evolutivo. Ahora prestemos atención al hecho que las personas de gunas diferentes no sólo se comportan diferentemente en la práctica religiosa o en actitud hacia los Mensajeros de Dios, sino que también en las relaciones entre sí, en particular, en las relaciones sexuales. Para las personas de gunas diferentes y para aquellos que están por encima de los gunas el sexo es muy diferente.
En el caso de las personas en el guna tamas, el sexo es egoísta y tosco, como las personas mismas. Ellos se inclinan a las emociones de condenación y odio; así ellos pueden odiar el sexo así como a sus compañeros. Pero, siendo arrastrados por la pasión, ellos pueden continuar “usando” a otras personas para satisfacerse.
Esta actitud hacia el sexo se manifestó en el idioma obsceno ruso —el idioma del guna tamas— donde el sexo aparece como algo sucio y aún más: como un medio para manchar a otras personas.
Son las personas de este guna, las que condenan y odian el sexo en otras personas. Ellos están listos para “lapidar” por el sexo, aunque se permiten el sexo para ellos.
En el cristianismo terrenal nosotros podemos ver una de las “afianzadas” manifestaciones del guna tamas en la forma de la doctrina de la “inmaculada” concepción de Jesús por Su madre María. ¡De este giro de lenguaje resulta que todas las otras concepciones son maculadas! ¿Pueden todos los padres estar de acuerdo que sus niños son el producto de algo maculado?
Las personas del guna tamas no pueden entender que el sexo de otras personas puede ser muy diferente: no como un medio para satisfacer su pasión animal primitiva (llamada atracción sexual en el idioma científico), sino como un medio para expresar el amor que tiene la belleza de darse uno mismo al otro, buscando y encontrando la armonía mutua, la armonía de la unión de las conciencias, amándose el uno al otro. En el amor sexual del guna sattva las personas realmente pueden aprender a unir las conciencias en el amor, con el fin de que, habiéndolo aprendido, unir las conciencias con la Conciencia del amado Padre Celestial.
Pero ¿quién es capaz de tal amor? Sólo las personas del sattva. ¿Y hay un criterio claro de quiénes son las personas del sattva? Lo hay: son aquellas que han dominado el amor cordial, es decir, las emociones del corazón espiritual “abierto”. Sin embargo, tales personas son muy pocas.
De lo antedicho se puede ver que para algunas personas el sexo es una manera de entrar más profundo en el tamas, y cada nuevo acto sexual para ellos es realmente otro paso del camino al infierno. Aunque, para otros el sexo es un medio para establecer en sí mismos la armonía, la sutileza, la pureza, el amor emocional, la habilidad de cuidar del otro, el entrenamiento para unir la conciencia en el abrazo del amor, los estudios en la escuela de Dios, en el Camino a la Unión con Él.
Por eso, Jesús dio recomendaciones directamente opuestas con respecto al sexo a diferentes personas: a algunos Él recomendó restringir su sexualidad, mientras a otros Él predicó lo opuesto.
Veámoslo en los ejemplos:
“Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio.’ Pero Yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella… (Mateo 5:27-28).
“…Quien se case con la repudiada, comete adulterio” (Mateo 5:32).
Ahora, continuemos con el episodio de María Magdalena, narrado por ella, sobre ella, cuando se la culpó de adulterio y se la trajo para que Jesús la juzgue:
“Ellos me tomaron y quisieron apedrearme. Yo, pecadora, amé a un hombre que estaba casado y tenía tres niños. Los parientes de su esposa me trajeron a la plaza y empezaron a gritar con voz fuerte: ‘¡Matemos a la adúltera! ¡Ella profanó la ley!’
Entonces… Cristo les dijo: ‘¡Aquel que está sin un pecado, tire la primera piedra!’ Y (Él)… hizo dispersar a la muchedumbre.
Después Él se acercó y se arrodilló ante mí.
…Yo estaba roja de vergüenza y tuve miedo. Lo sublime estaba sucediendo en el alma. Yo caí en la tierra y lloré. Él acarició mi pelo y dijo:
‘Mi estimada hermana, ten valor para escucharme. Mucho mal existe en esta Tierra; muchas mentiras han sido dichas por el malvado. Olvídate de que eres una pecadora y dime ¿tu corazón está vivo cuando amas?’
‘¡Lo está, Señor! Cuando yo no amo está muerto.’
‘Entonces ama, hermana Celestial, y ya no peques más, pensando que tú eres una pecadora’” (Preguntas de María, 20-27).
Jesús también le dijo lo siguiente:
“Lo que es pecaminoso en este mundo es virtuoso en el Reino de Mi Padre. La (Verdadera) Vida es la vida en amor, pero no la vida en odio.
Muchos ‘virtuosos’ odian y condenan. Pero Yo les digo: la adúltera que no odia será mejor en el Día del Juicio, que el ‘virtuoso’ que condena” (Preguntas de María, 13-15).
Jesús también le dijo a María una regla importante de las relaciones sexuales entre las personas espiritualmente avanzadas: sus relaciones tienen que ser un secreto entre ellas y Dios. En otras palabras, sólo Dios tiene que ser el Testigo y Guía de su amor. El apóstol Felipe dijo lo mismo: “Si un matrimonio está abierto al público, se vuelve prostitución…” (El Evangelio de Felipe, 122).
María Magdalena llegó a ser una discípula de Jesús y se unió a Su grupo. Hay una descripción importante de sus relaciones con Jesús:
“…La compañera del Salvador es María Magdalena. Él la amó más que a todos los discípulos y la besaba a menudo en su boca. El resto de los discípulos lo vio y le preguntó: ‘¿Por qué la amas más que a todos nosotros?’ El Salvador les contestó: ‘¿Por qué no les amo a ustedes como a ella?’” (El Evangelio de Felipe, 55).
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